Jacky García es Chayo en ‘Las tontas no van al cielo’
“Antes que actriz fui azafata de vuelo”
Vilma Degorgue / Juan Van Eyk.
Salió de su Cuba natal para trabajar de auxiliar aérea en Miami y cambió el cielo, al que no van las tontas, por el suelo firme de los escenarios. De eso hace más de una década; ahora, Jacky García nos conquista en el papel de la dulce Chayo y nos invita a conocerla un poco mejor en esta entrevista.
¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la interpretación?
Empecé a estudiar para actriz en la escuela de Televisa a los 22 años. Pero no terminé, porque pronto me ofrecieron varios proyectos y desde entonces no he parado.
¿Cuándo te marchaste de tu país?
A los 18 años me fui con mi familia a Estados Unidos. Luego me trasladé a México, porque sentí que era un buen lugar para desarrollar mi carrera y ya llevo once años aquí. Tengo mi pareja y vivimos juntos, él también es actor y ahora está haciendo teatro.
Tu personaje en ‘Las tontas...’ es muy paciente con su novio...
Sí, tiene mucho aguante. Somos una pareja joven y con altibajos, porque él la engaña continuamente con otras mujeres. En la novela, todo tiene un toque de comedia. Y en la vida real también hay personas capaces de soportar infidelidades y perdonarlas por amor.
¿Comprendes la actitud que mantiene tu personaje?
Sí, claro. Si una relación entra en crisis y tu pareja tiene la necesidad de buscar a otra persona, considero que es cuestión de hablarlo y tal vez podría perdonarlo.
¿Alguna vez has vivido una experiencia similar a la de Chayo?
Bueno, he sufrido alguna infidelidad, pero fue diferente, lo dejé y ya está. Cuando estás casado es peor, porque existen más compromisos.
Y tú, ¿llegarías a ser infiel?
Todo el mundo dice que no lo haría, pero nunca se puede decir nada porque no sabes en qué circunstancias te encontrarás en un momento dado. De todas maneras, cuando uno está a gusto con su pareja, creo que no siente la necesidad de tener una aventura.
¿Te has planteado tener hijos?
Sí, tendré uno para conocer la maternidad y ya está. Tampoco quiero que me robe toda mi vida. Ahora tengo 33 años, así que creo que voy a esperar un par de años más.










